mural colorido calle con mensajes en inglés

Aprender un idioma no tiene edad, ¡haz el Swap!

Aprender un idioma nos ayudará a sentir que crecemos y evolucionamos, algo que es importante en cualquier momento vital.

Independientemente del momento vital en el que estemos, todos necesitamos sentir que evolucionamos y crecemos. Y aprender un idioma junto al componente cultural que gira entorno a ello, es uno de esos elementos que puede formar parte de nuestras metas y objetivos en, probablemente todas, las etapas vitales.

Cada edad tiene sus particularidades y sus matices; son distintas las motivaciones que nos mueven y son distintas también las expectativas que depositamos en ello, así como las vías y maneras a través de las que lo logramos.

Aprender un idioma es útil, enriquecedor…por diferentes motivos; lo que en un momento dado significará crecimiento personal, en otro será prospección profesional y en otro enriquecimiento social… así que siempre tendremos un motivo que justifique dedicarnos a ello.

Aunque es cierto que cada etapa vital plantea unos retos distintos cara al aprendizaje y que cuando hablamos de aprender un idioma también es así, si tenemos claro dónde estamos y quienes somos podremos escoger la vía más adecuada para enfrentarnos a este reto.

  • Hasta los 3 años familiarizarse y preparase a los nuevos sonidos con el fin de iniciarnos…empezar a escuchar la nueva lengua a través de diferentes soportes puede ser de gran utilidad.
  • De los 4 a los 5 años ya podemos empezar a pasar de la familiarización al uso y aprendizaje…los juegos, las canciones típicas…pueden ayudarnos.  
  • De los 5 a los 10 años cuando ya hay mayor conciencia es momento de motivar la curiosidad y el aprendizaje…viajar, inmersiones serán grandes aliados para lograrlo.
  • De los 10 a los 18 años ya existe la madurez suficiente para aprender el idioma, sus normas gramaticales, sintaxis y demás aspectos…las clases teóricas empiezan a cobrar sentido y claro está que la teoría tendremos que ponerla en práctica buscando conversaciones e interacción real para mantener e impulsar el interés.
  • A partir de los 18 y hasta los 35 años la principal motivación suele relacionar con proyección profesional…las clases teóricas y su puesta en práctica seguirán siendo sin duda algunas de las mejores vías para lograrlo. En este momento, suele existir la disponibilidad suficiente como para plantearse viajes y estancias en el extranjero para, desde la inmersión potenciar al máximo el aprendizaje.
  • A partir de los 35 y hasta los 60 años empiezan a existir más cargas personales que limitan el realizar viajes largos, pero no viajes cortos o puntuales o el mantener relaciones a distancia. La puesta en práctica de todo lo que podamos aprender a nivel teórico será básica para reforzarlo y evolucionarlo.
  • A partir de los 60 años la motivación tiende a dejar de ser laboral para pasar a ser social (lo que no significa que previamente no lo fuera), la puesta en práctica será básica ya que es claramente el objetivo por el que emprenden el reto y ello facilitará la adquisición.

Será muy importante adaptar realmente la experiencia de aprendizaje a nuestra realidad, depositar las expectativas adecuadas y dar un gran peso a la vertiente práctica.

Y a partir de allí, que no nos vuelvan a decir Es demasiado temprano o demasiado tarde para aprender un idioma” o “¿Pero no eres ya muy mayor para estas cosas?” ¡Si hay un motivo por el que hacerlo, tienes la oportunidad de llevarlo al terreno de la práctica y si personalizas la vía y/o el método a tu realidad, lo lograrás!

Simplemente te apetece, te irá bien pensando en tu nuevo cargo, has conocido a alguien interesante, te preocupa su futuro profesional, sientes que te ayudará en tu desarrollo personal, te hará feliz, te permitirá relacionarte con buena parte de tu familia, te supone un gran reto…¡por lo que sea!

Así que,  ¿Por qué no plantearnos que nuestros hijos de menos de 9 años vivan una experiencia de intercambio de idiomas? ¿podemos hacerlo de un modo en el que no se sientan desamparados (acompañándolos o realizándolo a través de una familia muy similar a la nuestra) con un intercambio de idiomas en familia? ¡hagámoslo!

¿Por qué no plantearnos que nuestros hijos vivan múltiples y variadas inmersiones culturales en otros países y con distintas familias? ¿si no es necesario realizar una gran inversión económica, únicamente billetes de ida y vuelta porque no aprovechar para que viva más y más cortas, si cabe, experiencias de intercambio de idiomas en familia? ¡ánimos!

¿Por qué no plantearnos hacer un intercambio de idiomas en familia siendo ya adultos? ¿Por qué no buscar un entorno de confianza e intereses comunes que nos ayuden a perfeccionar la lengua sin darnos cuenta? ¿podemos encontrar una familia interesante y enriquecedora con la que pasar unos días? ¡adelante!

Un intercambio de idiomas en familia puede ser tu gran aliado, tengas la edad que tengas, puede ayudarte.

Hay multitud de familias en todo el mundo buscando la mejor manera de crecer y evolucionar. Aprender un idioma es una gran excusa para enriquecerse a muchos más niveles. La inmersión lingüística es la mejor forma de dar sentido práctico al aprendizaje de una nueva lengua. Y realizarlo a través de un intercambio de idiomas en familia una gran oportunidad.

Es por eso que existe Swap Family, la gran red de familias que te permitirá personalizar y adaptar en todo momento tu proyecto de aprender un idioma a tu realidad personal y a tus expectativas.

¡Entra, contacta, acuerda y logra tus objetivos! Porque por fin podemos plantearnos el realizar un intercambio de idiomas de otro modo, a nuestro modo.

Y ten siempre en mente que ¡hacer el Swap no tiene edad y que aprender un idioma te será de gran valor!

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